El docente del siglo XXI

Pensar el docente del siglo XXI es una necesidad, un acto responsable y útil. Como tal, amerita tomar en cuenta que es un ser humano, que vive en un mundo complejo, de innovaciones y de exigencias continuas, que soporta el efecto de lo social, lo económico, lo académicos y lo político, que es parte de los problemas, pero también de las soluciones, y lo que es más significativo ha respondido al pensamiento moderno, paradima epistémico de las sociedades rezagadas y con el cual los análisis, las interpretaciones y todas las actividades del ser humano son afectadas inevitablemente. Visto así, es un profesional desmotivado por construir, día a día, su formación y preparación académica, intelectual y espiritual, herramientas útiles, básicas y necesarias para permanecer actualizado y alcanzar mejores desempeños.

A ciegas, no debemos responsabilizarlo de los deficientes resultados de los sistemas educativos latinoamericanos, pues es el resultado de instituciones educativas anquilosadas en la modernidad, donde el paradigma mecanisista, impide ver más allá de sus fauces institucionales, por lo que no perciben cambios, innovaciones y transformaciones que se han dado, se están dando y se darán. En otras palabras, las universidades o pedagógicos viven en permanente rezago curricular e institucional, por no profundizar más, por lo que no ofrecen respuestas a los cambios, a la formanción y preparación académica adecuada, donde el docente constituye parte esencial de ese andamiaje, por lo que, suponemos, deberá hacer grande esfuerzos para satisfacer las demandas globales de instrucción y formación que tanto nos afectan.

El docente de este siglo deberá hacer grandes esfuerzos para mitigar las fallas formativas de la familia, de igual modo, deberá disuadir el poder de los medios de comunicación, esclarecer las deficiencias éticas colectivas, pero esencialmente deberá ser un ciudadano, en extracto, el modelo palpable del ser humano que demandan las sociedades democráticas del siglo XXI. He allí el gran desafío pues la mayoría de los docente ni piensan ni se imaginan qué es SER ciudadano.

Continuar este camino sirve para pensar el país mejor posible.

Autor: Luis Beltrán Campos Bolívar
Nueva Esparta (30/10/2012)

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