viernes, 14 de diciembre de 2012

Despertar y volar: tarea pendiente

Todo final es siempre un comienzo. Y siempre será provechoso un momento de reflexión en ese intersticio sobre el que transitamos cada fin de calendario. ¿Cuán difícil o sencillo nos puede resultar finalizar el 2012 sin una breve reflexión de ese tiempo transcurrido que no volverá? Dediquemos unas palabras.

Es esencial romper el sopor que pudiera estar invadiéndonos. No demos más cabida a las tinieblas de la duda. Convirtamos en alma nacional esa urgente e insatisfecha necesidad de una mejor educación. Y tengamos presente que una mejor educación es mucho más que un aula llega de almas ávidas de formación y conocimiento, atentas y obedientes. Mejor educación es una vida llena de claridad y alegría, de optimismo y perseverancia, de autonomía intelectual y fortaleza moral. Mejor educación es transformación y maduración de la conciencia para la trascendencia.

Mostrémole a nuestros niños y jóvenes que somos más que simples dadores de clases, más que fastidiosos sermoneros de pasillo o temibles castigadores de ocurrencias. Démosle a probar la grandeza de la libertad y la responsabilidad, la fascinación de aprender y la satisfacción de crear. Enseñémosles a romper las barreras de la duda y el miedo. Hagámoles creer más en sí mismos. ¡Enseñémoles a volar!

Que no nos sorprenda la siguiente década adormecidos detrás de un escritorio roído, con la cabeza vacía y el alma seca. Que no trascurra otro año, que no se vaya otro tiempo, con nuestra juventud y energías y nos deje con el desánimo a cuestas, mientras la vejez nos llega silenciosa, impasible y despiadada.

No permitamos que el resto de la sociedad nos vea o nos trate como seres pasmados y mediocres que no encontraron una profesión más fácil que la educación. No seamos cómplices de una visión equivocad e injusta sobre nosotros. No aceptemos la decadencia del pensamiento simplista ni demos pie al mercantilismo miserable. Conservemos y cultivemos el honor.

Tomemos el 2013 como otra nueva oportunidad creadora, y no como un tiempo más al que miramos con ojos de resignación y desesperanza. No busquemos culpables ni enemigos, sino almas y mentes capaces de aunar talento, entusiasmo y alegría en la formación de las generaciones y la trasformación de la sociedad. Sumerjámonos en el 2013 con valentía y ánimo renovado.

Cada instante vivido nos deja una enseñanza, una marca que sustituye a otra y sobre la cual nos edificados todos los días de nuestras existencias. Cada vivencia nos cambia, nos transforma, pero una parte de nosotros permanece; algo de nosotros es inmanente. Que ese algo sea la llama de la pasión por lo que somos y hacemos. ¡Que nuestra vocación educadora no se marchite!

A los educadores, así como a los padres, no nos está permitido rendirnos. Para nosotros la desesperanza no es opción. No podemos hacernos a un lado mientras vemos cómo la vida de nuestro país se diluye en la dirección caprichosa de la interminable hostilidad política actual. No debemos quedarnos quietos mientras vemos cómo Venezuela va quedando atascada en la estéril diatriba política que ha olvidado a la Educación como el factor principal de un desarrollo humano perdurable.

Pongámonos como uno  de los grandes desafíos, unirnos y participar. En la medida que superemos el quietismo y el silencio, podremos finalmente comprender que con nuestras manos y ante nuestros ojos es posible erigir una nación, una sociedad más grande, más fuerte y más próspera. Evitemos ser meros consumidores de conocimientos e ideas ajenas. Liberémonos de esa impavidez perniciosa que empaña nuestra imagen y nuestra dignidad de educadores. ¡Comprometámonos más con la acción!

El 2013 tiene que ser el año en que los educadores despertemos y, con humildad, demos una lección a esa parte del país que parece estar más interesada en fragmentarnos que en unirnos. Es nuestra obligación suprema, participar más y mejor en el rumbo que debe tomar el país. Muchos políticos saben poco o nada sobre educación porque carecen de formación profesional y experiencia en el área. Por eso no podemos dejarles a ellos la impostergable tarea de pensarla, formularla y dirigirla solos.  No caigamos en la trampa de pensar que los educadores únicamente estamos hechos para ejercer dentro de un aula.

Convirtamos el 2013 en el año de la participación y el protagonismo de los educadores. No se trata de convertirnos en la piedra angular, sino de conquistar el lugar que nos merecemos y de poner al servicio de la República nuestros talentos, nuestros conocimientos, nuestras experiencia y nuestros sueños. Unamos fuerzas y aportemos más al desarrollo del país en todas sus dimensiones.

Nos vamos deseándoles unos días maravillosos, de gratificante compañía y calor familiar. Que estos días sean el momento perfecto para reflexionar sobre nuestro rol y renovar el compromiso que asumimos con el juramento que hicimos aquel maravilloso día en que nos entregaron el título de licenciados en educación.

Los esperamos rejuvenecidos y energizados en el 2013. ¡Ánimo!

¡Feliz navidad y un abrazo fraternal colegas!

Dejamos aquí los mensajes de colegas recibidos en Twitter:

No pierdan la alegría de enseñar... Llenen sus vidas de sueños...

Ser docente es un orgullo...

Educador es todo aquel que da más de sí para el mejor futuro del país...


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2 comentarios:

  1. Excelente reflexión!. Dios bendiga a todos los Educadores que con amor día tras día, se sienten orgullosos de educar y de llenar de esperanzas a tantos corazones... =)

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  2. ¡Hola "LUDARTEPAZ"! Gracias por tus bendiciones y buenos deseos. Trabajamos para conservar la esperanza y fortalecer nuestro optimismo. Sólo de esa forma es que podremos "llenar de esperanzas a tantos corazones".

    Seguimos aprendiendo y compartiendo. Te deseamos una grata navidad y un un provechoso 2013. Nos encantará tenerte de vuelta por este espacio.

    ¡Saludos fraternos y un abrazo virtual! =)

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